09/08/10

Aeropuertos

La gente, a veces, tiene que hacer escalas para volver a su ciudad de origen. Si la escala es larga y a alguien se le ocurre salir para visitar la ciudad en la que se espera (Amsterdam, por ejemplo), lo mejor es salir del aeropuerto con el pasaporte y el billete.


Si se sale sin pasaporte puede pasar que, pese a volver al aeropuerto con tiempo de sobra, se tenga que correr por un aeropuerto desconocido en busca de la taquilla donde está el pasaporte del amigo que espera fuera. Puede ser que llegues al avión cuando todos ya hayan embarcado o, incluso, que ya no esté cuando llegues a la puerta...

08/08/10

Día 26: La odisea

Dicen que las mejores canciones son aquellas que acaban repitiendo la primera estrofa. La nuestra acaba con la segunda parte del dia más largo del mundo. Ésta vez no hemos tenido que esperar cinco horas en Atlanta por retrasos, sinó por Amsterdam premeditadamente.

El día comenzó con el estress del último check out, con una Antonieta abatida por las circunstancias y un Rafa cuya maleta no estaba preparada para llevarse tantos recuerdos. Supongo que ninguna. La última noche fue de escándalo y, pese a que pasó factura, a las diez en punto de la mañana ya estábamos en disposición de hacer nuestra última ruta turística. 

Cogimos un taxi en dirección Castro, el barrio gay y de allí hacia el barrio hippie (así le llama Vane; nosotros le llamábamos el barrio yonki). Tiendas de ropa, accesorios y tatuajes muy chulas. Por la calle mucho perroflauta. Me sorprendió la cantidad de jóvenes  que están pidiendo en las calles, que no se lavan desde hace meses, con la ropa casi podrida pero, sorprendentemente, con ortodoncia. ¿Se lavarían para hacer la visita periódica al dentista? ¿Estarán pidiendo dinero para pagarse la piñata? Quién sabe...

Después de esto, taxi y para el hostel. Pero no cualquier taxi, el taxi de un Napolitano sin licencia (como mínimo no a la vista) que era clavadito a Al Pacino en Scarface. El tío no enfocaba e iba tomándose un batido a toda leche por las calles de San Francisco. Olga y Vane estaban acojonadas. Rafa levantaba las manos en cada bajada, como en la Estampida. Buenísimo. Afortunadamente llegamos sanos y salvos y pudimos coger el Shuttle que nos llevó al aeropuerto.

Diez horas de viaje. Fíjate tú que se pasan rapidísimo, con la pantallita esa para ver tus pelis y series, escuchar música o jugar a videojuegos. Además nos daban de comer cada dos por tres, algo que, acostumbrados a la dieta americana, se esperaba con ansia. Al llegar a Amsterdam, lluvia y frío. Pues muy bien. Nos fuimos a dar una vuelta por el centro y a comer (otra vez). Allí toda la gente iba de rosa, mucha gente en la calle y mucho gay. Antonieta, muy curiosa ella, preguntó al camarero del bar: "¿No lo sabes? Hoy es el Gay Parade!" La cara de Rafa era un poema. Salimos de allí escopeteados en dirección el aeropuerto y, hacia Barcelona. Tres horas de sueño profundo hasta llegar al Prat. Vuelta a la normalidad, a la normalidad de un sábado por la noche...




06/08/10

Día 25: See you later aligator!

Ayer, a estas mismas horas, me puse en contacto con un prestigioso escultor catalán para que hiciese un busto de mármol y oro macizo en medio de la plaza del pueblo en honor a Santa Antonieta Díaz; como reconocimiento a su paciencia, templanza y su positivismo a lo largo de todo este viaje. Pido a Dios que el sábado, cuando llegue a Barcelona, no esté acabado. Como sea así me cargo el busto a martillazos. Palabra.



Cuando una persona se pone a imaginarse una ciudad con subidas y bajadas, a muchos les viene a la cabeza imágenes de coches pegando brincos por las cuestas de San Francisco. Bien. Pues hoy no se nos ha ocurrido mejor plan que hacer un tour en bici, que ha sido como una clase extrema de spinning; pero en lugar de en una hora, en cuatro. Yo creo que voy a necesitar polvos de talco hasta septiembre y Rafa está más blanco que Iniesta en febrero. Dormiríamos si no fuese porque intentamos engañar al Jet Lag con una ruta de bares que empieza en media hora en la puerta del Hostel y Dios sabe cuándo acabará.


Quién lo diría, el viaje comenzó con un tour en barco y una indigestión de las mejores tartas de queso en la Cheescake Factory de Chicago y acaba con otro tour, éste bici, previa indigestión en la Cheescake Factory de San Francisco. Mira tú qué coincidencia, oye.     

Bueno, a lo que íbamos, que el tour, pese al dolor, ha sido bastante interesante. Ahora el grupo se divide entre los que quieren comer y los que quieren beber. Yo me voy a cenar, que lo primero es lo primero.

04/08/10

Tráfico de DNIs

Si pretendes entrar a algún local con un ID ajeno porque no llegas a los 21, en primer lugar debes intentar parecerte a la persona de la foto del ID ajeno y, en segundo, estudiar bien nombre, apellidos y, sobre todo, la fecha de nacimiento de la identidad suplantada en cuestión. Si no, puede que el segurata haga como Fidel Castro con el billete de 1 trillon de dólares del Sr. Burns y el ID desaparezca, obligando al propietario a ir en su búsqueda. Sea como fuere, las risas están aseguradas.

Día 23: Finlandia rules

Antonieta no tiene un pelo de tonta. No. Quizás hemos llegado algo tarde a esta conclusión, pero más vale tarde que nunca. Ayer llegamos aquí a San Francisco y desde entonces no hemos parado de hacer turismo: Lobard St., Chinatown, Little Italy, Golden Gate Bridge, etc. La verdad, Rafa y yo, ayer por la tarde, estábamos convencidos de que San Diego copaba el ránking de ciudades yankis, con Chicago en segundo lugar y San Francisco en un discreto tercer puesto. Y es que estamos en agosto y vamos con chaqueta como en invierno y hay mucha niebla, tanto que a mi me da miedo. No me gusta la niebla.

Ella, sabedora de todo esto, nos buscó un plan perfecto, un hostel donde cada día hay actividades (esta considerado el mejor Hostel de USA). La mayoría de actividades van acompañadas de cerveza o vino gratis. Claro, ante tales circunstancias la visión de la realidad se distorsiona. Además, anoche Antonita nos llevó (mejor dicho, me llevó, pues sabía que me encantaría) a un bar de apariencia oscura, incluso diríamos que algo sucio, con un camarero clavado a Robe Iniesta pero en peor estado y un hombre esquifido con una barba que le llega hasta el ombligo y que más tarde descubrimos que era el jefe del local.


Allí cada noche toca un grupo de rock en directo, y lo sorprendente de la cuestión es que desde que estamos en USA todos los grupos de música estaban formados por gente cuya media de edad estaba más cerca de la jubilación que del bachillerato. Admirable.


Después de ésto decidimos ir a ver qué pasaba y lo que pasó fue que conocí a nuestros dos mejores amigos de américa; una pareja finlandesa la mar de maja. De nuevo, vuelta a la realidad; en San Francisco más tarde de las 2 no hay nada a excepción de los Extreme Gay Clubs a los que no teníamos intención de acudir. Visto lo visto, lo mejor era ir a un restaurante de china town a tomar Tsingtao hasta que nos echaran. Dicho y hecho...